Este martes se conoció que la Justicia junto a la Policía de Seguridad Aeropuertaria (PSA) desbarataron una banda de abrevalijas que operaba en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Tras 18 allanamientos, el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, ordenó detener a diez personas, todas empleadas de las empresas Intercargo, Aduana y Aerolíneas Argentinas. En el operativo se incautaron objetos electrónicos, perfumes, 100.000 dólares, 150.000 pesos en efectivo y, según trascendió hoy, uno de los acusados tenía en su domicilio de Monte Grande más de 16 kilogramos de cocaína.

Los delincuentes utilizaban en el aeropuerto una camioneta blanca que pertenecía a una empresa de servicios contratada por Aerolíneas Argentinas, tenía doble fondo y estaba ploteada con el logo de la aerolínea de bandera. Allí guardaban mercadería de contrabando y lo robado por los empleados en el trayecto que hacen las valijas entre el avión y la cinta de equipajes. Todo salía de Ezeiza por una entrada lateral.

La causa comenzó semanas atrás, cuando el magistrado se hizo con las escuchas telefónicas en las que la banda de abrevalijas contaba su funcionamiento dentro de Ezeiza. El líder de la agrupación es un chofer de Aerolíneas Argentinas, quien vendía la mercadería robada de forma directa o a comercios de la zona. Entre los acusados hay además siete trabajadores de Intercargo que operaban como facilitadores y autores de los hurtos; otro operario de la aerolínea de bandera que habría ingresado ilegalmente y en forma reiterada herramientas para su comercialización; y un trabajador de AFIP que actuaba en connivencia.

Tras una serie de 18 allanamientos, el juez Villena ordenó el arresto de los 10 empleados delincuentes. Por su parte, la PSA secuestró 16.367 gramos de clorhidrato de cocaína; tres vehículos; 97.152 dólares; 232.763 pesos; 615 euros, nueve armas de fuego; 1.801 cartuchos; 67.242 gramos de bijouterie de plata; 66 perfumes; 46 relojes; 45 teléfonos celulares y 29 pares de anteojos. También, 18 tablets; 12 cámaras; siete notebook; cuatro GPS; tres televisores; tres balanzas; consolas, pendrives, elementos electrónicos varios y documentación de interés para la causa.

La droga estaba escondida entre tarimas de madera en uno de los domicilios allanados y distribuida en 15 paquetes de forma rectangular. “Una de las hipótesis que se analiza es que, en una de las ocasiones en las que abrieron valijas en busca de objetos de valor para robar, se toparon con la droga y se la quedaron; obviamente, nadie la reclamó”, explicó una fuente del caso. Este hallazgo obligó al juez a continuar con las tareas investigativas y mantener el secreto de sumario hasta la fecha.

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