La historia de Andy Clar, creadora de la exitosa marca ‘Chicas en New York’, muestra la superación y el ingenio de una mente emprendedora. Cuando tenía 23 años un colectivo la atropelló cuando estaba caminando por el barrio porteño de Caballito: sufrió la fractura de cadera, pelvis, tobillo, fémur, costillas y vértebras. Las posibilidades de volver a caminar eran prácticamente nulas.

«Yo sentía que sí. Vengo de una familia de clase media baja y le dije a mi mamá: ‘voy a volver a caminar y lo voy a hacer por todo el mundo’. Ese fue mi motor. Me llevó un año en cama. Fue muy duro. Durante tres meses fui a rehabilitación todos los días. A uno a veces le toca vivir determinadas situaciones que nos despiertan. Yo aprendí a valorar muchas cosas de la vida cotidiana como moverme o ir al baño. Eso te cambia la vida por completo y, desde ahí, me dediqué a ser una ‘disfrutadora’ serial. No hacen falta muchos lujos para disfrutar y valorar lo que uno tiene», recordó al visitar los estudios de AM 1300.

Fue así que una vez recuperada comenzó a conocer el mundo y sus visitas a Nueva York se se volvieron frecuentes. Sur forma de contar el viaje al regreso provocaron que muchas amigas le pidan recomendaciones… «Esto nació por casualidad y creció por mucho trabajo. Yo viajé luego del accidente varias veces a Nueva York. Me di cuenta que en mí estaba latente la cosa de viajar aún más por lo que empece a conocer la ciudad de una forma diferente», describió en diálogo con Andrea Bisso en ‘Cosas de Minas’.

«Cuando volvía, le contaba el viaje a mis amigos porque iba a otros lugares (diferentes a los que visita el turista promedio). Cada vez que alguien viajaba le armaba un viajecito a su medida hasta que me empezó a hablar gente que ni conocía. Yo tenía un trabajo, un bebé y subí todo a un blog como para pasarlo cuando alguien me lo pedía. A los treinta días tenía como treinta mil seguidores. Me di cuenta que había un interés por la forma en la que lo contaba ya que blogs sobre Nueva York hay miles», explicó.

Las cosas se fueron dando de una forma vertiginosa en la que luego pasó a organizar paquetes a la Gran Manzana exclusivos para mujeres. Ahora las recomendaciones se extendieron a otros puntos del globo y también de la Argentina. «Viajar es un camino de ida. No hace falta irse al otro continente para disfrutar. Todo tiene que ver con la actitud y cómo está uno. Podes ir al lugar más hermoso del mundo y pasarla pésimo», valoró.

Mientras tanto, prepara un nuevo trabajo «para mujeres que sueñan con hacer crecer su proyecto y no tienen recursos o capacitación para implementarlos. Convocamos a las mujeres para que se sumen, llenando un formulario y presentando un proyecto. Se eligen 15 y una de ellas va a la final. Son proyectos de innovación o de impacto, que sean originales. La incubadora las ayuda a terminar de gestarlo». 

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