El Banco Central redujo la tasa de interés al 28%, menos de lo que esperaba el Mercado

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El Banco Central (BCRA) redujo hoy su tasa de política monetaria en 75 puntos básicos, de 28,7 a 28%, en busca de ponerla en línea con la modificación de las metas de inflación para el corriente año, anunciada el 28 de diciembre pasado. Se trata de la primera reunión del año del Consejo que define este tema central para contener la inflación, y es también el primer comunicado después de que el Gabinete económico determinara la relajación de las metas de inflación para los próximos años.

Con la determinación, el presidente de esa entidad Federico Sturzenegger -cuya continuidad es una incógnita para los referentes financieros- avala la voluntad del Gabinete económico de alentar a la economía real después de que el 2017 terminara con una inflación por encima de la meta que se había fijado la autoridad monetaria.

Además, se dio a conocer una secuencia de transferencias del BCRA al Tesoro que para 2019 reduce en términos nominales dicha asistencia a la mitad de la ya establecida para 2018; y que para los años subsiguientes está definida por una regla automática no vinculada a la tasa de inflación sino al crecimiento real de la demanda de dinero.

Asimismo, se conoció en las últimas semanas el resultado del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), con pronósticos recabados hasta el 28 de diciembre. La inflación esperada para 2018 aumentó de 16,6% a 17,4%; la mayor estimación en la corrección de precios regulados da cuenta de ese incremento, puesto que la expectativa de inflación núcleo se mantuvo estable en 14,9%. En tanto, para 2019 la expectativa de inflación creció de 11,3% a 11,6% (la núcleo se redujo de 10,4% a 10%) y por primera vez se relevó un pronóstico para 2020, que resultó de 8%.

En los comunicados del 12 de diciembre y del 26 de diciembre el BCRA enfatizó que la inflación núcleo había quebrado el nivel de persistencia observado entre mediados de 2016 y mediados de 2017, pero que la política monetaria mantenía un fuerte sesgo contractivo para evitar un contagio de los aumentos de precios regulados a la inflación núcleo. Se señalaba también, en ambos comunicados, que los datos de alta frecuencia mantenían una dinámica favorable.

Si bien se estima que el IPC de diciembre reflejará el fuerte aumento de precios regulados (en especial, gas y electricidad) y cierta incidencia directa de esos precios en la inflación núcleo, en la visión del BCRA el proceso de desinflación se ha encarrilado a lo largo del último semestre. La inflación núcleo de los últimos tres meses se ubicó, en términos anualizados, cerca del 18% y los datos de alta frecuencia indican que esta dinámica favorable persistió a lo largo del mes de diciembre y en los primeros días de enero. En este contexto, una baja en la tasa de interés de referencia evita que se incremente el sesgo contractivo de la política monetaria.

Con toda la información disponible, el BCRA decidió reducir su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, en 75 puntos básicos, a 28%. El Banco Central será cauteloso en la adecuación de la política monetaria al nuevo sendero de desinflación. Naturalmente, si se busca una menor velocidad de desinflación que la planeada originalmente, corresponde un sendero de política monetaria menos contractivo que el que antes se preveía. Pero esa moderación en el sesgo contractivo sólo podrá sostenerse en el tiempo en la medida en que la evolución de la desinflación sea compatible con la trayectoria buscada.

El Banco Central conducirá su política monetaria para alcanzar su meta intermedia de 15% en el año 2018.

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