«Estamos peleándola porque nos va bien, pero no llenamos. Tenemos tres cuartos de sala. Deberíamos llenar porque vamos un día solo, pero la situación del país esta brava. Cuando hacía gira hace un par de años se completaba. Ahora a veces faltan cinco o seis filas», confesó hoy Carmen Barbieri en una entrevista íntima con AM 1300 al hablar de ‘Siempre Juntos, un amor de revista’, el espectáculo con el que recorre la Argentina.

En épocas de crisis en las que el público prioriza otros gastos por sobre el entretenimiento, emprender semejante movida de calidad implica costos importantes por lo que el éxito es clave para sostenerse. «Nosotros llevamos el espectáculo tal cual como se presentó en Mar del Plata. Somos unos 30, es muy cara la gira», reconoció en ‘Cosas de Minas’ con Andrea Bisso.

Ahora prepara una función a beneficio en la que los asistentes tienen que acercar un alimento no perecedero para obtener un ticket: «Las 440 horas de probation me hicieron bien. Lo hago para mi, porque ser generosa y estar a disposición del otro me reconforta. Me hizo más humana y solidaria. Primero la gente me miraba con cara rara, pero después me llamaban ‘La Tía Carmen'». 

SU RELACIÓN CON SANTIAGO BAL

«Cuando nació Federico con Santiago eramos una familia muy unida y, cuando nos separamos, el primer año sentí que me moría. No se estar sola, cenar sola, ir al teatro sola. Me costó. La verdad es que fue un golpe muy grande, pero después me acostumbre a eso de no tener que estar avisando si llegas tarde», confesó.

Ahora, por los problemas de salud que lo aquejan, su ex marido está viviendo en su casa luego de haber recibido el alta. «Se queda en la habitación de Fede que tiene un baño y escritorio. Está muy débil, delgado, no camina y no puede hablar de corrido porque le falta el aire», informó.

«Esta bien atendido y vamos a tener fe en que pueda salir adelante y ser el de antes. Cuando uno enferma, la familia también se enferma porque te agotás. El otro día lo internamos porque se desmayó tres veces corridas, parecía muerto. Yo lo reanimé, Federico lloraba», lamentó.

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