El sábado murió uno de los diecisiete cadetes de la Escuela de Policía de La Rioja que habían quedado internados el miércoles pasado tras ser sometidos a un entrenamiento extremo, bajo el sol, con altas temperaturas y sin la posibilidad de tomar agua. Emanuel Garay, de 18 años, perdió la vida en el hospital regional Enrique Vera Barros producto de un cuadro de “deshidratación aguda grave e insuficiencia renal”, según determinó la autopsia. Debido a la gravedad del hecho, el gobierno de La Rioja resolvió desplazar y detener a la cúpula de la Escuela de Cadetes provincial.

“Aparte de los 8 detenidos que hay, creo que mañana van a detener a 6 cadetes de segundo año que participaron en este entrenamiento, que más que eso fue una tortura. Los han hecho tomar agua del inodoro, de piletas con agua podrida, no tiene explicación que un ser humano le haga eso a otros”, señaló en diálogo con Pasión de Multitudes -por AM1300- Roque Garay, el papá de la víctima de semejantes vejaciones, en relación a Oscar Quinteros, Cristian Brizuela, Facundo Carrión Agüero, Aynara Balinsky, Zulema Díaz y Romina Oviedo.

Roque, un ex agente de policía, había advertido a su hijo sobre las tradiciones de la iniciación que deben realizar los cadetes, y de hecho no quería que Emanuel se inscribiera en la Fuerza: “Él estaba en un profesorado de Historia, yo le había dicho “esto no es un juego, es serio, es brava la iniciación. No quería que mi hijo estuviera ahí. Pero somos familia de policías, y sus tíos y primos le insistían que fuera. Yo le decía, si te sentís mal tirate al suelo y fingí que estás acalambrado, no hace falta que seas policía. Pero él quería, sentía que tenía la vocación. Habíamos acordado que si lo rechazaban iba a seguir con el profesorado”.

“Los cadetes de segundo “bailan” a los de primero, es una tradición, por eso cuando salen de ahí quedan resentidos, quieren atacar, pegar, están mal de la cabeza. Esto viene de años, siempre son tapas de los medios acá”, detalló Roque al aire de AM1300.

Y agregó: “No hay ningún control, cualquiera es instructor. Les pegaron, patearon como perros. Emanuel estuvo tirado una hora en el piso con 42 grados de calor, no le dieron ninguna asistencia, lo dejaron que se cocine en el asfalto. Dos compañeros lo fueron a auxiliar y uno de los instructores dijo que si se tenía que morir que se muera. Cuando lo vieron convulsionar se preocuparon, llamaron a una ambulancia que tardó 25 minutos, teniendo una clínica al lado. Lo llevamos nosotros en camioneta”.

Garay relató cómo es uno de los ejercicios más sangrientos del entrenamiento, al que llaman “la freidora”.“Les hacen cerrar los puños y les ordenan que se tiren al suelo y caminen con los puños cerrados por el asfalto caliente, sobre las piedritas y hasta espinas. Es brutal, les sangran todos los dedos, las rodillas”, aseguró.

“Era una muerte que tarde o temprano iba a pasar, ese día quedaron 17 cadetes internados. Espero que la vida de mi hijo sirva para que nunca más sufran sus compañeros. Son jóvenes de 18 años que buscan un futuro y se encuentran con estos criminales”, reflexionó Roque.

Mañana miércoles 14 de febrero habrá una manifestación a las 18 frente a la Casa de Gobierno de La Rioja: “Vamos a llenar la plaza de gente pidiendo justicia por el cadete Emmanuel Garay”, concluyó su padre.

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