La defensa de Jorge Castillo descubrió un audio que compromete al fiscal de la causa La Salada, Sebastián Scalera. La grabación se produjo durante una audiencia de indagatoria y revela cómo el funcionario judicial pedía información al abogado de uno de los imputados que estaba declarando en contra de Castillo.

César Albarracín y Fernando Solorsa, los letrados que defienden al empresario de La Salada, accedieron a las grabaciones de audio de la audiencia de ampliación indagatoria realizada a uno de los imputados que se declaró como arrepentido. En ellas “se descubrió cómo el abogado le soplaba información al fiscal con la finalidad de perjudicar a Jorge”. Pese a que en el audio se escuchaban múltiples murmullos, un estudio técnico a pedido de la defensa de Castillo descubrió quiénes hablaban y qué decían: eran nada menos que el fiscal Sebastián Scalera y el abogado defensor que representó a los supuestos arrepentidos que declararon contra el empresario.

(El audio que revela el comportamiento irregular del fiscal Scalera)

Cuando los letrados accedieron al material auditivo detectaron varios cortes en la grabación, lo que evidenciaría que hay información que se quiso excluir de los registros. Sin embargo, lo más grave fue que a través de la remasterización de los audios se logró escuchar con toda claridad que, mientras el imputado declaraba, el fiscal mantenía paralelamente una conversación con su abogado, al que interrogaba y le pedía información contra Jorge Castillo.

Por esto y por un sinfín de procedimientos irregulares, los abogados pidieron nuevamente el apartamiento de Scalera de la causa. El fiscal no puede recibir información en forma oculta y menos del defensor de una de las partes.

Por otra parte, Albarracín explicó que en las grabaciones de las audiencias se escucha “cómo el fiscal Scalera les hace decir a los arrepentidos que Jorge se dedicaba a todo lo que él venía sosteniendo en su acusación. A cambio, les prometió una rebaja importantísima en la pena”. Estas personas están imputadas en la causa como jefes de grupos armados que dijeron recaudar cerca de un millón de dólares al mes en los puestos de la calle de La Salada. “Encima los tipos reconocen que amenazaban y mostraban armas a los feriantes”, sentenció Castillo al respecto.

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