La docente Corina De Bonis, secuestrada y torturada en Moreno, habló por primera vez tras el estremecedor episodio que vivió este miércoles, del cual reveló que duró “lo suficiente para asustar y mucho”. Después de un primer contacto con los medios al llegar a su casa, la educadora pasó varios minutos con sus familiares y compañeras de trabajo antes de salir nuevamente y contar lo que sucedió hasta el momento del secuestro.

De todos modos, no brindó mayores detalles porque la fiscalía que interviene en la causa “está investigando” y le pidieron no entorpecer las averiguaciones. “Me subieron (al auto), y pasó todo lo que saben. Ahora no puedo dar detalles de ese episodio. Pero no pude ver caras porque tenía una bolsa en la cabeza”, contó.

De Bonis insistió en aclarar que ella y el resto de docentes que trabajan en el CEC 801 de Moreno no tienen “banderas políticas” y que no critican “ni al gobierno actual ni al que se fue. Hacemos todo por los pibes, no por el beneficio propio ni de nadie más”. En tanto, consultada sobre si sospecha quiénes podrían ser los agresores, contestó: “Enemigos no tenemos, pero evidentemente a alguien le molesta”.

En diálogo con De ida y vuelta, por AM 1300 Radio La Salada, el director de la escuela N° 53 de esa localidad del oeste bonaerense Juan Vilaró explicó que  desde que “Sandra y Rubén perdieron la vida por la explosión, cada escuela programa actividades para no perder contacto y estar con toda la comunidad educativa. En ese contexto, en el CC empezaron con las ollas populares hace tres semanas, y luego comenzaron las amenazas que recibían las compañeras del CEC 801”.

Consultado acerca de dónde pueden haber provenido las amenazas y el brutal hecho sufrido por De Bonis, Vilaró analizó: “Es complejo, las escuelas han recibido amenazas, panfletos, ‘vuelvan a las clases’. Es un contexto raro, tiene que ver con cuestiones de seguridad que le pertenecen a la provincia de Buenos Aires. Estas situaciones se vivían allá por finales de los ’70, cosas que no se pueden minimizar”.

“Hemos tenido un deterioro constante, profundo, en la situación edilicia de Moreno. Los edificios escolares de muchas secundarias son parte de lo que eran las primarias. No se hicieron edificios nuevos, o se hicieron muy pocos, para escuelas secundarias. Han reducido a un tercio del cupo de los comedores escolares”, enumeró en su cuestionamiento.

Por su parte, la propia De Bonis, en su charla con los medios, agregó: “La olla no la dejamos y seguimos con el apoyo de los docentes. Mucha de la mercadería era comprada por nosotros, y donaciones de la comunidad de Moreno. Seguimos hasta que recibimos la tercera y decía que la próxima olla iba a ser en Güemes y Roldán, la puerta del cementerio. Y seguía diciendo no todas tienen auto”, detalló, mientras se tomaba las manos con fuerza.

Allí, tras una reunión, decidieron parar. Pero un grupo de madres, al enterarse de las amenazas, continuaron con las ollas frente a la plaza. “No activamente pero seguíamos apoyándolas. Estuvieron dos días. Ayer, salgo de trabajar, y yo soy una de las que no tiene auto, y me subieron”, detalló.

Compartir

Dejar respuesta