El Servicio de Genética Forense de la Corte Suprema de Justicia logró determinar la identidad de los tres cadáveres encontrados calcinados dentro de un contenedor en la Villa 31 a principios de marzo de este año. Las víctimas son dos hombres y una mujer. Las autopsias determinaron que no hubo cortes, por lo que los cuerpos se fragmentaron por la acción de las llamas y no por el uso de una cuchilla. Son vecinos peruanos de ese asentamiento.

Se trata de Gerson Paul Mendoza Silva, Robinson Pachau Quille y su pareja. El descubrimiento se logró gracias a dos pies izquierdos, restos de músculos, cenizas, piezas carbonizadas recuperadas de tres autopsias. Los estudios determinaron que los hombres recibieron un balazo en la cabeza y la mujer uno en el tórax. Los familiares de la parte masculina entregaron muestras genéticas para certificar las identidades.

Lo cierto es que más allá de esta noticia, hasta ahora la Fiscalía Federal N° 1 no ha logrado establecer cuál fue el móvil del crimen. Lo que se sabe es que la pareja tenía dos hijos que en el momento del asesinato se encontraban en Perú de vacaciones con sus abuelos.

El carro de cartonero encontrado por la Policía de la Ciudad

Eran las 5:30 del 9 de marzo cuando los vecinos de la manzana 103 del ex barrio de emergencia que fue urbanizado alertaron a la Unidad de Prevención Barrial sobre el comienzo de un incendio por lo que llegaron al lugar Bomberos de la Ciudad y constataron que debajo del carro había tres cadáveres que estaban envueltos en material combustible como sábanas y cartones.

De acuerdo a los testimonios, alrededor de las 3:30 se vio a tres sujetos que estaban empujando ese carro en donde luego se encontró la macabra escena: estos sujetos fueron identificados como integrantes de una importante banda narco liderada por César Morán de la Cruz, apodado como ‘Loco’ César, que pasa sus días dentro de la cárcel de Devoto desde donde seguiría manejando sus negocios.

Dos de ellos serían Bladimir Morán Joyo, alias ‘Cabecita’, de 23 años e hijo del ‘Loco’ césar y su primo, Richard ‘Kimbol’ de la Cruz, también de 23 años, que tomaron el legado del detenido y encabezan un grupo que atemoriza a todos los vecinos de bien que habitan en ese barrio de emergancia. La investigación está en manos de la jueza en lo criminal y correccional porteña Fabiana Palmaghini.

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