Tras su reunión en Washington con la titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró que “este acuerdo nos ayudará a preservar todo lo que hemos logrado”. Tal como había anunciado el miércoles, la Argentina pidió un crédito stand by de alto acceso, aunque prefirió no hablar de montos específicos.

Esta modalidad contempla plazos de entre 12 y 36 meses y está destinada a solucionar problemas transitorios de las economías, como desequilibrios en la balanza de pagos o pérdida de reservas. El monto de esta línea se rige por una combinación de diversos factores, como la necesidad de financiación, la capacidad de pago y un seguimiento del país respecto del uso de esos recursos.

En diálogo con Pasión de Multitudes -por AM1300- el periodista económico Ismael Bermúdez explicó por qué la Argentina acudió al FMI y de qué se trata este préstamo: “Acumulamos una deuda muy grande, estábamos pagando los intereses con préstamos y al no tener más financiamiento no hay dinero para afrontar los vencimientos de deuda y pagos de intereses”.

“Nuestro país tiene prácticamente cortado el crédito. Los bancos, fondos de inversión y grandes corporaciones internacionales no le prestan más y además hubo una fuga de capitales muy grande, están retirando el dinero que en su momento ingresaron al país”, detalló. Como la Argentina tiene “un déficit enorme en sus cuentas externas”, necesita que alguien le siga prestando.

“El FMI aparece como prestamista de última instancia cuando a un país le cortaron todos los créditos. Lo hace a tasas de interés muy bajas pero el otorgamiento está sujeto a condicionalidades: puede plantear subir el valor del dólar y hacer una revisión del presupuesto nacional y de las provincias, como por ejemplo revisar sueldos, jubilaciones, transferencias sociales y hasta subir la edad jubilatoria”, detalló Bermúdez.

Los préstamos del Fondo Monetario Internacional, como señaló el periodista y economista, se liberan por tramos, y en cada uno se deben ir cumpliendo exigencias: “Viene el FMI a auditar a ver qué se cumplió, y en función de eso evalúan si liberan el siguiente tramo”.

“En general, se calcula que la negociación lleva un mes. Evidentemente en la actual situación argentina, 30 días es un período muy largo porque introduce mucha inestabilidad”, sentenció.

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