Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por el crimen de Érica Soriano, su pareja, en agosto de 2010. El Tribunal Oral en lo Criminal Nº9 de Lomas de Zamora lo acusó de homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género, y este viernes dio a conocer el monto de la pena, que se preveía sería entre 23 y 25 años de prisión.

“Siento que por fin se hizo justicia y que podemos llegar a tener un cierre de todo esto”, señaló Verónica Soriano, hermana de la víctima, tras darse a conocer la sentencia y aseguró que “no me hace la diferencia 22 años contra 25, que era lo máximo que se podía esperar”.

La mayor dificultad en este caso se dio porque el cuerpo de la víctima nunca fue hallado. De hecho, se cree que fue incinerado en un crematorio de Lanús con la ayuda de un amigo de Lagostena. Sin embargo, pese a la ausencia del cadáver, los jueces Darío Bellucci, Juan Manuel Rial y Victoria Ballve no tienen dudas de que la pareja de Soriano es culpable. “Yo no la maté, ella se fue”, insistió el acusado en la última audiencia.

En la evaluación del juicio, quedó acreditado que el 20 de agosto de 2010 Soriano y su pareja fueron a una consulta ginecológica, ya que ella estaba embarazada de dos meses y medio, y regresaron al domicilio de él en Lanús, donde vivían juntos.

Esa misma noche, a las 22:13, Soriano le contó por teléfono a una amiga que durante el viaje había discutido con su pareja. A las dos horas, intercambió mensajes con su sobrino, persona con la cual no tenía una relación cercana: las comunicaciones se intensificaron entre las 5 y las 6. La sospecha de los investigadores es que en ese momento fue cuando se deshizo del cuerpo.

En un principio, el acusado había manifestado tener un solo celular, aunque luego se corroboró que había cuatro líneas activas a su nombre. Uno de los principales datos es que en la casa, cuando la familia de la mujer fue con la policía, se encontró la ropa que Lagostena había indicado que Soriano tenía puesta la última vez que la vio. También estaba su cartera y hasta el ácido fólico que tomaba para el embarazo.

Otro de los puntos en su contra es que tenía la chimenea prendida en un día en el que la temperatura trepaba a los 28 grados. En la estufa los investigadores encontraron restos de poliéster que se correspondían a una bombacha, por lo que se presume que quemó allí prendas de la víctima. “El día del hecho Daniel y Érica discutieron y por tal motivo le pegó un ‘sopapo’, ella se cayó y se golpeó la cabeza contra una mesada”, declaró un testigo.

“Erica murió y por esto Daniel llamó a un amigo, quien durante la madrugada fue a la casa y se llevó el cuerpo de Érica al crematorio de Lanús”, agregó. “Lo que pase con él no me importa, quiero saber qué pasó con mi hija, tengo la ilusión porque si no sabe en el juicio no se sabrá en ningún lado”, expresó la mamá de la muchacha en una entrevista que le concedió tiempo atrás a Télam.

Lagostena está actualmente detenido en la Unidad N° 40 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), en Lomas de Zamora, desde el 1° de mayo de 2016. Previamente había estado en la cárcel desde mayo hasta diciembre de 2012, cuando lo dejaron en libertad por falta de pruebas.

El crimen de Érica Soriano no puede encuadrarse en la figura legal de “femicidio” porque no existía en 2010, cuando ocurrió el hecho.

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