El próximo año comenzará a implementarse la reforma de la escuela secundaria en 17 escuelas públicas del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de un proyecto que propone cambiar no tanto los contenidos sino la dinámica del aula, y que establece que en quinto año los alumnos tengan prácticas profesionales en empresas y contenidos articulados con las universidades. Esto último generó polémica entre los sindicatos, que sostienen que dicha modalidad favorecerá la flexibilidad laboral.

Los puntos más destacados de la reforma son:

  • Arrancará el año que viene en 17 escuelas públicas. y completará las 143 del distrito en 2021.
  • En cada caso, el nuevo esquema comenzará en los primeros años. El resto de los alumnos continúan con el viejo régimen.
  • El contenido curricular sigue siendo el mismo pero cambia la forma en que se lo da. Las materias se agrupan en cuatro áreas de conocimiento: ciencias sociales y humanidades, científico tecnológico, comunicación y expresión, y orientaciones.
  • En el 30% de la clase el docente introduce los contenidos y el 70% restante es para “trabajo autónomo y colaborativo”.
  • Los chicos llegan a la secundaria con un informe de la primaria.
  • No habrá notas numéricas, sino un sistema de “créditos”. No habrá repitencia tradicional: se debe recuperar los contenidos.

Guillermina Tiramonti, investigadora de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), aseguró en diálogo con Pasión de Multitudes, por AM1300, que esta propuesta integral es muy buena y necesaria, ya que la escuela media está en crisis. De todas formas, advirtió: “Hay que tener mucho cuidado en la aplicación del conjunto del proyecto, es necesario un cuerpo técnico que acompañe el proceso y que se realice una capacitación docente muy importante”.

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“Esta reforma propone que los alumnos sean más activos, que trabajen por proyectos y no chicos pasivos que escuchen a un profesor dar la clase”, destacó Tiramonti, en tanto que explicó que la implementación de las prácticas profesionales va a ser gradual y cuando los estudiantes que en 2018 comienzan primer año lleguen a quinto. “La propuesta teóricamente incluye incursiones y articulaciones en la universidad además de empresas. Todo eso debe ser realizado con una programación y seguimiento muy estricto para que sea en beneficio de los alumnos, que aprendan y no sean mandados a barrer”, agregó.

Respecto a la negativa de los sindicatos, la ex directora de FLACSO consideró que éstos “son corporaciones muy conservadoras que temen cualquier cambio, pero la Argentina necesita modificar su modelo pedagógico”.

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