El fileteado es un estilo artístico de pintar y dibujar típicamente porteño, y en diciembre pasado fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por el Comité Intergubernamental para la Salvaguarda de la Unesco. Uno de sus máximos exponentes es el maestro Martiniano Arce, porteño, 76 jóvenes años, autodidacta, símbolo insoslayable de este estilo por su vasta y reconocida obra.

El arte se caracteriza por líneas que se convierten en espirales, colores fuertes, el uso recurrente de la simetría, efectos tridimensionales mediante sombras y perspectivas, y un uso sobrecargado de la superficie. Todo refiere a la identidad cultural de la ciudad de Buenos Aires, y en ese sentido Martiniano Arce se destacó, por ejemplo, cuando hizo la tapa del disco «Fabulosos Calavera», de Los Fabulosos Cadillacs; o con los cuadros pintados con Antonio Berni, expuestos en la Galería Bonino de Nueva York; o al confecionar la botella de dos metros de altura de Coca Cola para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires inauguró la muestra en la sala de exposiciones, ubicada el subsuelo del Palacio de Perú 160.

«Rezo todas las mañanas hace más de 40 años, hago lo que más me gusta que es pintar, mantengo el buen humor y no voy al médico«. En esas cuatro pautas, Arce encuentra quizás la clave para su manera de disfrutar la vida, aunque se toma su trabajo muy en serio.

Arce comentó en una entrevista con Pasión de Multitudes, por AM 1300 Radio La Salada, que siempre trabajó solo; «dicen que siempre tenés un rival pero yo no lo conozco«, contó. «Soy apolítico, no me meto con nada ni nadie, no hablo mal de nadie. Somos un espíritu con cuerpo y no un cuerpo con espíritu: yo pinto 10 obras, 8 son presentables, 2 muy buenas y dos excelentes, pero hay que pintar siempre bien«, resaltó.

Además, el artista expresó que «hay que ser ejemplo en la vida, dejar testimonio, es curioso pero cada vez tengo más ganas de pintar, y hacer obras más perfeccionadas«.

Mujeres fileteadoras

Arce se refirió a la incursión de las mujeres fileteadoras: «Hay chicas que están trabajando muy bien. Originalmente el fileteado se hacía en fábricas de carrocería que era un ámbito netamente masculino. Pero la mujer le pone su delicadeza, es graciosa, agradable, deja cosas que los hombres no lo hacen«.

«La mujer es muy ordenada, el hombre que pinta tiene que pintar exclusivamente. No uso reloj, anillo, celular, hago lo que me gusta, la paso fantásticamente bien«, agregó.

Martiniano insistió que es «tan agradecido del Creador» que no deja de pintar un solo día «porque me gusta sentir que continúo su creación«. «Es fácil ser bueno, o malo; lo difícil es ser justo. Con Berni hemos trabajado muchas horas en conjunto, y firmar una obra al lado de él no es poca cosa«, valoró entre lo más destacado de su legado y trascendencia.

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