El Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal advirtió en un comunicado que la baja en la venta de medicamento no solo tiene razón en la caída de la demanda del público en general, sino también por la realizada por hospitales públicos y clínicas privadas.

«Contabilizando todas las compras a nivel nacional, existen 3 millones de recetas caídas (que no llegaron a usarse) y 600 millones de dólares menos de facturación, todo en 2018», explica el texto. El panorama se mantuvo estos primeros meses del 2019 como consecuencia del aumento del 13 por ciento en los precios.

«Es evidente que sigue la fiesta. Los aumentos de medicamentos en los últimos tres años llegan al 340 por ciento, contra un 158 por ciento de inflación. Están desbocados y es un escándalo. Los farmacéuticos hemos manifestado nuestra preocupación, ya que se podría producir la interrupción de tratamientos de enfermedades crónicas por parte de los pacientes», expresaron.

Los datos son verdaderamente alarmantes si se compara el precio de un remedio durante enero de este año y el mismo mes de 2015, sobre el final de la presidencia de Cristina Fernández: los analgésicos subieron un 733 por ciento; ansiolíticos, 705 por ciento; antiácidos, 686 por ciento; antihipertensivos, 658 por ciento; vitamínicos, 642 por ciento; y antibióticos, 406 por ciento.

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