En estas épocas de crisis son cada vez más las personas que salen a comer a un restaurante y deciden compartir el plato para abaratar costos. Teniendo en cuenta esta tendencia, el número de locales gastronómicos que aplicar cargos extras por este motivo está creciendo.

“Estos cobros surgieron ante la disminución del consumo. Se han naturalizado y no siempre está claro con qué criterio se realizan. Hay locales que los aplican incluso cuando lo único que se comparte es la entrada, y luego cada uno pide un plato principal, algo que es costumbre para muchos”, explicó Claudia Collado, de Acción del Consumidor, a Clarín.

Mientras tanto, Verónica Sánchez, presidenta de la Cámara de Restaurantes de Buenos Aires, defendió la medida: “Si no te cobro cubierto, no está mal un recargo por compartir. Si no, pueden entrar cinco personas, ocupar tres mesas y pedir sólo una coca y una milanesa con papas fritas”. 

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