COLUMNA DE OPINIÓN

Hace pocas horas llegó a mi conocimiento el contenido del informe acerca de mi persona exhibido anoche en el Programa ‘La Cornisa’ (América TV) conducido por Luis Majul y emitido por el canal América TV. Debo confesar que después de escucharlo no conseguí siquiera enojarme con el señor Majul. Sé que clase de periodista es, cómo se maneja y a quienes responde.

Me consta también que no tiene la dignidad ni el coraje para asumir la responsabilidad por las mentiras que pone al aire en su programa. Ya me lo ha demostrado. No ha respondido siquiera a anteriores demandas que le he iniciado por injurias, daños y perjuicios en contra de mi persona cuando en el mismo programa me acusó, faltando a la verdad y sin fundamento alguno, entre otras cosas, de formar parte de la llamada “mafia de la aduana”.

Frente a las nuevas falacias lanzadas al aire ahora por el Sr. Majul seguramente, en lo inmediato, iniciaré las acciones legales pertinentes. Y seguramente, otra vez, el Sr. Majul, haciendo gala de su coraje y de su envergadura profesional, intentará eludir por todos los medios la acción de la justicia.

Ese es Luis Majul. Lo conozco. Pero no es él quien ahora me ocupa. El informe emitido anoche en el Programa La Cornisa es funcional a personas y a intereses que sobrepasan al Señor Majul. En todo caso, el Señor Majul responde a esas personas y a esos intereses. Es un instrumento, un mero engranaje de una estructura mucho mayor. Un instrumento voluntario, pero un instrumento al fin.

Es por eso que digo que no puedo siquiera enojarme con este periodista. Mi reflexión, apunta en este caso a todo lo que hay y se esconde detrás de un informe como el emitido anoche acerca de mi persona. Lo que hay es una operación periodística. Y lo que se esconde, o mejor dicho se pretende esconder, es la realidad. Nada más y nada menos que la pura y cada vez más evidente realidad.

Dicen que una de las principales características de las personas inteligentes es que de todas las experiencias aprenden algo. A esta altura de los acontecimientos, la REALIDAD del país nos está dando a todos una gran enseñanza.

SE PUEDE GANAR UNA ELECCIÓN CON UNA BUENA ESTRATEGIA DE MARKETING, PERO NO ALCANZA SÓLO CON MARKETING PARA GOBERNAR

Las autoridades de este gobierno no parecen entenderlo. Continúan intentando gobernar sin más argumentos que una gran estrategia de marketing. No les ha ido para nada bien hasta ahora. Las tormentas que los acechan –para usar vocabulario del marketing PRO- cada vez dejan más en evidencia la ineficacia de esa estrategia. Pero insisten.
Entiendo la situación de este gobierno. Entiendo que ponerse un país de sombrero significa un golpe muy duro de asimilar. Y más duro de explicar aún.

Pero disimular la realidad con marketing es un recurso temporal. Y ocultarla, es imposible. Tarde o temprano se termina chocando con la realidad. Sin embargo, este gobierno, siguiendo instrucciones de su gurú, Jaime Durán Barba, persiste en su actitud de subestimar a la gente. ¿Por qué lo hacen? Nada es casual. Todo tiene una explicación.

Lo hacen porque creen en ello. Lo hacen porque parten de la base que son distintos, que están por encima del común de la gente y que el ciudadano promedio es, en esencia, un infradotado mental cuya opinión puede ser manipulada, campaña mediática mediante, en cualquier sentido.

En su libro “El arte de ganar” el conductor de las campañas electorales del PRO, afirma:
“El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…”

Para el gran Jaime, los ciudadanos están lejos de ser inteligentes. Son como simios y de ese modo hay que tratarlos. Por eso cuando a los simios les llama la atención y se focalizan en un asunto que no es conveniente para los seres inteligentes, como los que asesora el Gran Jaime, algo hay que hacer para distraerlos. Allí es donde entran a jugar los medios de comunicación.

Y ciertamente hoy, en Argentina, hay temas en los que conviene evitar que pongan su atención los simios. Son temas peligrosos. Pueden alterar a la manada. Eso no puede permitirse. Al fin y al cabo, los seres racionales –los clientes de Durán Barba- son los elegidos para salvar al resto. Son los que tienen la dura misión de liderar el “cambio”. Entonces hay que protegerlos. Hay que blindarlos.

Hay uno de estos seres elegidos –UNA en realidad- que hoy está en serios problemas. Chocó con la realidad. Y el golpe fue muy duro. Desde siempre ha pregonado que en su gobierno no hay lugar para las mafias. Ha exhibido hasta el hartazgo la lucha contra las mafias como el principal –quizás el único- logro de su gestión. Pero ahora, lamentablemente para ella, está siendo señalada como responsable principal de una gran maniobra mafiosa.

Se la sindica como la principal responsable de una serie de maniobras fraudulentas tendientes a justificar el origen ilícito de los dineros destinados a financiar la campaña electoral de su partido, el partido gobernante bonaerense, del cual es su presidenta.

Las maniobras implicadas son numerosas. Todas graves.
– Usurpación de identidades para hacer figurar a beneficiarios sociales como aportantes de la campaña PRO
– Uso indebido de datos e información privada
– Falsificación de documentos públicos.
– Uso de documentos públicos adulterados.
-Falsedad ideológica de instrumentos públicos.
– Lavado de dinero.

En fin, una trama sistemática de maniobras para blanquear dinero de campaña.

Las víctimas: cientos o miles de bonaerenses.

Los autores: nada de esto pudo, razonablemente, ejecutarse sin la participación coordinada de muchas personas.

La principal responsable: la presidenta del partido, quien, por ley, resulta responsable del dinero que circula por las arcas partidarias y de las estrategias para conseguirlo.

El resultado final: una maniobra que reúne todos los requisitos para ser calificada como “mafiosa”.

Ahora bien, siguiendo los consejos del gurú, María Eugenia no va a dar explicaciones. La estrategia es otra. Hay que distraer a los simios. Ahí es donde entro a jugar yo. Ya no me sorprende. No es la primera vez que María Eugenia recurre a mí para salvar su imagen. O para engrandecerla. Por mi parte, personalmente, preferiría no formar parte de este tipo de maniobras. Lamentablemente, no puedo evitarlo. A mi pesar, me toca ser un gran protagonista – aunque involuntario- de ellas.

  • María Eugenia ha utilizado mi nombre para disimular sus fracasos.
  • María Eugenia ha utilizado mi nombre para ocultar todo lo que no ha sabido o no ha podido hacer en su gestión.
  • María Eugenia no tiene que dar explicaciones de su conducta porque es ella quien lidera la lucha contra las mafias.
  • María Eugenia es la enemiga de “los malos”. Y mientras más malos son los malos, resulta ser más decente y mejor política María Eugenia.
  • Así, por contraste, es como funciona la ecuación en base a la cual María Eugenia amplifica y potencia su imagen política.

María Eugenia necesita de “los malos”. Sin ellos, no tiene otro capital político que su expresión de ingenuidad. Y hoy los necesita más que nunca. Su cara de “yo no fui” ha caído en desgracia. Ya no es coherente con las conductas en las que está implicada. Pero a los malos hay que construirlos (con causas armadas, fiscales obedientes del poder, testimonios falsos, etc., etc.). Y cada tanto, en estudiadas y oportunas ocasiones, hay que potenciarlos.

Y para ello se recurre a operaciones mediáticas como las que anoche protagonizó Luis Majul en su programa. Nada de sutilezas. Todo muy burdo. Muy evidente. Cualquiera podía ver los hilos que movían al conductor del programa. Avances publicitarios con títulos explosivos que de ningún modo se reflejaron en el contenido del informe emitido. Un show plagado de afirmaciones falaces acerca de mi persona y de mi familia. Un show grotesco donde se trató de vincularme –de manera absurda, nada casual y sin fundamento alguno- con los opositores del gobierno. Y todo con un solo objetivo: desviar la atención de la gente (o de los simios como los llama el Gran Gurú del PRO).

Misión cumplida para el periodista. La estrategia fue ejecutada. Tal como lo afirma Durán Barba “el reality show venció a la realidad”. Gracias Jaime, faltó decir a Majul al terminar la nota. En definitiva, no importa lo que hagan quienes nos gobiernan. Ellos luchan contra los “malos” como yo. Eso los exime de dar cualquier tipo de explicación.

Creo que los ciudadanos no somos estúpidos. Creo que los estúpidos son quienes insisten en embaucar a la gente con operaciones de esta naturaleza. Está probado que este tipo de maniobras ya no dan resultado. Quienes nos gobiernan, ya deberían haber aprendido la lección.

NO SE PUEDE GOBERNAR SÓLO CON MARKETING.

Señora Gobernadora, creo que usted falta a la verdad cuando afirma que en su gobierno no hay lugar para las mafias. Eso es puro marketing. Lo cierto es que las mafias existen. Pero no están donde Usted sostiene que están. La realidad parece demostrar que Usted no tiene que salir de la Casa de Gobierno para dar con ellas. Es más, si en su despacho tiene un espejo, quizás, si mira en él con mucha atención, pueda así individualizar a uno de los líderes de esas mafias. –

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