El proyecto de reforma tributaria impulsado por el Gobierno ingresó a la Cámara de Diputados el miércoles a las 19.30 con modificaciones en el impuesto a las ganancias, IVA, seguridad social, aranceles a la importación y contribuciones patronales. Pese a que habrá un intenso debate parlamentario, el oficialismo espera “lograr su rápida aprobación”, que se verá favorecida con la nueva composición del Congreso a partir del 10 de diciembre, como resultado de las elecciones legislativas del 22 de octubre.

En total, consta de 284 artículos que establecen, entre otras, la modificación de contribuciones y aportes; reducción alícuota de Ganancias para empresas, no para trabajadores; recupero de IVA para las empresas que inviertan; deducción especial para autónomos; renta financiera: se grava el 5% para las personas; cambios en el Impuesto a las Transferencias de Inmuebles; modificaciones en el Régimen Simplificado (monotributo); los servicios digitales prestados desde el exterior pagarán el Impuesto al Valor Agregado, etc.

Previamente, los últimos cambios implementados por el Gobierno antes de enviar la reforma al Congreso habían sido la eliminación de los gravámenes a determinadas bebidas. Así, la alícuota al vino y el champagne se mantuvo en 0% en vez de aumentar a 10% y 17%, respectivamente, como inicialmente habían estipulado, mientras que la de la cerveza continuó en 8%, cancelando su incremento a 17%. Por otra parte, Macri mantuvo el aumento estipulado para el impuesto interno a las gaseosas (de entre 4 y 8% a un 17%), pese al reclamo del sector.

César Litvin, socio del Estudio Lisicki, Litvin & Asociados, comentó en diálogo con Pasión de Multitudes, por AM1300 Radio La Salada, que la reforma tiene que ir bien enlazada con el acuerdo con las provincias (Pacto Fiscal) “para disminuir Ingresos Brutos y en mediano plazo eliminarlo por completo. Es el peor impuesto, de la Edad Media, no se usa en el mundo, es un decálogo de todo lo que no tiene que tener un impuesto”.

Cigarrillos:

  • Mantienen su carga tributaria superior al 70%.

Electrónica:

  • Celulares, televisores y monitores pasarían de una alícuota de 17% a 0%.

Dujovne aseguró: “modificaremos alícuotas de impuestos internos, especialmente en productos electrónicos que bajarán al cero por ciento (…) para que los precios sean más parecidos a los de otros países del mundo”.

Vehículos/embarcaciones:

  • Se reduce el impuesto interno (de 10% a 0%) a los autos de gama media que van de $380.000 a $800.000.
  • Para las motos de gama media de $70.000 a $140.000, el impuesto interno pasa del 10% a 0% y para las motos de alta gama (más de $140.000) pasan del 10% al 20%.
  • Para las aeronaves el impuesto interno sube del 10% al 20%.
  • Para las embarcaciones de gama alta (más de $430.000) el impuesto interno pasa del 10% a 20%.

Combustible:

  • Con el cuidado del medio ambiente como foco, los impuestos a los combustibles tendrán dos montos de suma fija: uno de ellos por emisiones de C02 y el otro de forma tal que no altere la carga tributaria actual. Se aplicará primero a combustibles líquidos y de 2020 en adelante al gas natural, GLP y carbón.

Renta Financiera:

  • El Gobierno pretende “gravar la mayor parte de las rentas financieras actualmente exentas, con tasas del 15% para las colocaciones en UVA/CER/moneda extranjera y 5% para las colocaciones en pesos, con un mínimo no imponible para preservar a los pequeños ahorristas”.

Impuesto al cheque:

  • No se elimina sino que, de forma gradual, podrán usarse como pago a cuenta de Ganancias.

Ingresos Brutos y Sellos:

  • Macri deberá negociar con cada provincia para, según espera, reducirlos del 8 al 4% en promedio.

Inmuebles:

  • Se elimina el gravamen atado a la transferencia de inmuebles.
  • Se crea un nuevo impuesto para gravar la ganancia de capital de una segunda vivienda o vivienda para fines de lucro con una alícuota del 15% que se actualiza por inflación.

Ganancias y empleo:

  • Reducción en el impuesto a las ganancias corporativas. La alícuota bajará del 35% al 25% de forma paulatina: será del 30% en 2019 y 2020, y luego del 25% a partir de 2021 para aquellas compañías que reinviertan sus utilidades.
  • Devolución de saldos a favor del IVA por inversiones: se devuelve a las empresas el crédito fiscal de IVA cuando, en un lapso de seis meses, no hayan recuperado sus inversiones.
  • Mínimo no imponible para contribuciones patronales: será de $12.000 de salario bruto, implementado gradualmente a cinco años y con un ajuste por el índice de precios al consumidor. Según Dujovne, este cambio apunta a formalizar el empleo en negro.
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