Hubo serios incidentes cuando terminó el partido entre San Lorenzo y Deportes Temuco por los 16 avos de final de la Copa Sudamericana, ya que desde la platea local arrojaron proyectiles al banco del Ciclón. El principal damnificado fue Gonzalo Borean, preparador físico del conjunto argentino, con un corte debajo de uno de sus ojos.

El periplo del conjunto de Boedo terminó con la polémica clasificación octavos a pesar de haber perdido los dos partidos, pero más allá del avance en la competición, ya había comenzado con incidentes por la agresión al micro en el que se trasladaba el plantel por las calles chilenas.

Este miércoles, a la salida del partido que Temuco ganó 1 a 0, el plantel de San Lorenzo fue despedido por objetos contundentes e insultos. El arquero Nicolás Navarro -figura del partido- declaró: “fue todo una vergüenza”. Con mucha bronca por lo acontecido, el portero de San Lorenzo opinó sobre el fallo de Conmebol que le dio por ganado el partido de ida al club de Boedo: “No hicimos un buen partido pero es lamentable lo que está pasando. Nosotros no tenemos nada que ver con el fallo. Ellos tuvieron un error, fuimos a la Conmebol y se dio así. Me cagaron a piedrazos todo el partido, el árbitro fue una verguenza”, continuó.

Luego, en conferencia de prensa y tras la pregunta de un periodista chileno, Navarro fue más al detalle: “Nos fuimos todos custodiados, en el vestuario nos cortaron el agua, no había ni un policía atrás del arco. Estaría bueno que hagan hincapié en eso, no en si nos da vergüenza en cómo jugamos. Vergüenza es otra cosa”.

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