“Sandro, el fuego eterno” es un libro de Mariano del Mazo que cuenta la historia del Gitano no solo con datos de su vida y carrera sino a través de un contexto cultural que lo define y redefine a lo largo de las décadas del 70, 80, 90 y hasta el nuevo milenio. “Fue como una esponja de muchos aristas de cada época, por eso es un libro que trata de explicar un misterio y entabla diálogos entre el fenómeno del rock and roll, el rock argentino de la cueva, el festival de San Remo, el cine comercial y mucho más”, explicó el autor en diálogo con Pasión de Multitudes, por AM1300.

“Lo encaré desde su infancia pobre en Valentín Alsina hasta su consagración en el Gran Rex. Sandro pudo haber llegado más, si bien era una persona que trazó un plan estratégico para conquistar América, algo que logró siendo muy joven”. Del Mazo se refiere a la propuesta de radicarse en Miami para encarar una carrera que lo dispare hacia otros mercados, pero que el artista rechazó porque su madre estaba enferma y no la podía dejar sola. “Esa fue una decisión clave que le impidió ser una figura más conocida en otros territorios” pero consolidó aún más su relación con sus fans, señaló el autor del libro editado bajo el sello Aguilar.

“Fue impresionante cuando lo conocí, lo cuento en el libro. Esa noche del 93 lo vi por primera vez y me pareció un artista espectacular, con escenario, buena voz, carisma y un swing increíble. Después en el camarín descubrí un personaje culto, fascinante, que dominaba un montón de temas y podía desplegar conocimientos que iban desde las religiones comparadas al ultimo rock de Divididos”, agregó.

Respecto a la diversidad de material sobre el Gitano, como su libro y la serie que actualmente se emite por Telefe, Mariano del Mazo aseguró que “Sandro es un fenómeno de la cultura popular desde hace mucho tiempo que por suerte ahora se pone en foco nuevamente”.

Sin embargo, señaló las diferencias de la ficción “Sandro de América, la serie”, con los datos que él conoce sobre la vida del cantante: “El padre está totalmente diferente a lo que a mí Sandro me contaba, lo muestran bastante más duro de lo que fue realmente. La madre aparece como una mujer que camina, pero cuando él era muy pequeño ya casi no podía por su enfermedad. Tiene un tratamiento de imagen y un casting muy bueno, pero me parece que está abusando un poco de un costumbrismo que ya fue visto. La verdad histórica esta muy gruesa, me parece perfecto que ficcionalicen pero por momentos es demasiado caricaturesca”.

 

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