Este viernes 17 de agosto se conmemora el 168 aniversario del fallecimiento del general José de San Martín, considerado el Padre de la Patria. Sin embargo, no sólo se destacan sus grandes epopeyas que permitieron la liberación de tres países sudamericanos, y su imborrable legado de lealtad y ética, sino que además vale recordar que su lucha por la emancipación del asedio español se dio en el marco de muchas enfermedades y heridas que sufrió a lo largo de su vida y los combates.

De hecho, en plena campaña de Los Andes, San Martín luchaba contra la gota, el asma y la úlcera, síntomas que solía combatir con la ingesta de opio y laúdano. De hecho, durante tres meses durmió sentado porque se le hacía imposible hacerlo de manera normal. El insomnio, además, persistía: se despertaba a las 4 de la mañana todos los días.

En 1830 de gira por Europa sufrió de cólera y combatía la gota con baños termales en una localidad francesa, país donde finalmente se asentó. En 1847 comenzó a perder la visión a causa de una presunta mala operación de cataratas, y su curva hacia la muerte ya era inevitable.

A 167 años del fallecimiento del general Don José de San Martín (17 de agosto de 1850, Francia), el historiador y periodista Daniel Balmaceda recordó algunas anécdotas y detalles de la vida del Libertador en diálogo con Pasión de Multitudes, por AM1300.

“Había tenido algunas novias en España pero llegó soltero a Buenos Aires, con 34 años. En aquella época uno de los primeros requisitos que se pedía a los recién llegados era que formaran una familia. San Martín llegó en marzo y en septiembre ya estaba casado con Remedios de Escalada, que tenía 14 años. Era una costumbre de aquel entonces. Llegaron a forjar una buena relación, un poco acotada por la actividad porque obviamente él tenía que salir de campaña, por lo que pasó mucho tiempo fuera de su casa. En agosto de 1816 nació Merceditas y en el verano del ’17 hizo el famoso cruce, algo complicado y majestuoso. No había caminos sino que tenía que seguir el sendero de los animales, que tenía medio metro de ancho y estaba rodeado de precipicios de 5 mil metros”, detalló Balmaceda.

san martin y remedios

Para el periodista, es común que se confundan ciertos datos en la historia de personajes tan relevantes, como con el caballo blanco de San Martín, por ejemplo: “de chicos hablábamos de eso y el cruce de los Andes no lo hizo a caballo; la mayoría del trayecto fue en mula”.

Una anécdota de color muy simpática para el autor de se remonta a una noche de 1816 en un baile en Mendoza, con Remedios ya embarazada: “Como él era el general principal le pidió a uno de sus oficiales, Manuel de Olazábal, que le buscara “una cotorrona para bailar el minué”. Así se le decía a las mujeres mayores que estaban todo el día en las tertulias hablando como cotorras. Pero Olazábal apareció con Laurencita Ferrari, de 15 años, hija de un amigo de San Martín. Según le dijo, no iba a permitir que el General bailara con un “vejestorio”. A los dos años, Olazábal se casó con la muchacha y San Martín fue el padrino”.

Respecto a la existencia de “héroes” actuales, Daniel Balmaceda fue contundente: “Los valores de aquellas personas eran muy elevados y perseguían el bien común por encima de sus actividades personales y deseos. Necesitamos gente que trate de pensar más en todos y menos en uno mismo”. El economista Mariano Otálora, autor del libro Los próceres y el dinero, opina en la misma línea que “hoy no encontrás ninguno de los buenos, nadie le llega a los talones ni a San Martín ni a Belgrano, tipos fuera de serie”.

LA ECONOMÍA EN TIEMPOS DE SAN MARTÍN

En diálogo con Mañanas Recargadas, por AM1300, Otálora contó que San Martín hizo su patrimonio en base a la guerra. “Era muy común que cuando ganabas un combate o una guerra te entregaban tierras como premio, por eso llegó a tener en Perú, Chile, Argentina y Francia. En 1810, cuando se entera lo que estaba pasando en Buenos Aires, decide renunciar a los derechos a una pensión que estaba tramitando en España para venir por la gloria a la Argentina. Tenía un afán por liberar a toda Latinoamérica. Si esperaba dos años más en España se retiraba con un sueldo importante. San Martín era muy generoso, siempre donaba parte de sus ingresos. No se movilizaba por lo material”, relató el autor.

También en el plano económico, Otálora explicó que el Libertador invirtió en tierras pero no se caracterizaba por hacer un trabajo productivo en ellas como Rosas o Urquiza sino que vivía de la renta. A su vez, fue uno de los pocos próceres que venía de un crecimiento patrimonial importante, aunque no era millonario, y cayó en bancarrota por distintos factores: “invirtió en la deuda en Perú y ese país cayó en default, lo mismo le pasó en Argentina, además le debían plata de alquileres. Empezó a malvender sus propiedades para poder sobrevivir, hasta que se le empiezaron a alinear los planetas. Los últimos 10 años de su vida terminó con un pasar importante porque su mejor amigo, Alejandro Aguado (principal banquero en Francia, amigo del Rey de España) murió y le dejó en testamento el manejo de su fortuna”, concluyó.

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