El Ministerio de Seguridad oficializa el reglamento para el empleo de armas de fuego ampliando los casos en que policías y miembros de seguridad de fuerzas federales pueden usarlas. Incluso habilita su uso cuando la persona que supuestamente cometió un delito no está armada.

La resolución fue escrita el 27 de noviembre, en la previa del G20, y recién hoy se publicó en el Boletín Oficial en lo que se le llama “doctrina Chocobar”. En apenas tres páginas y cinco artículos, el reglamento modifica de modo drástico los criterios de precaución que hasta ahora debían aplicar los efectivos antes de accionar sus armas de fuego.

LAS CLAVES DE SU EMPLEO
  • En defensa propia o de otras personas, en caso de peligro inminente de muerte o de lesiones graves. 
  • Para impedir la comisión de un delito particularmente grave, que presente peligro inminente para la vida o la integridad física de las personas. 
  • Para proceder a la detención de quien represente ese peligro inminente y oponga resistencia a la autoridad.
  • Para impedir la fuga de quien represente ese peligro inminente, y hasta lograr su detención. 
¿EN QUÉ CONSISTE EL PELIGRO INMINENTE?
  • Cuando se actúe bajo amenaza de muerte o de lesiones graves para sí, o para terceras personas.
  • Cuando el presunto delincuente posea un arma letal, aunque luego de los hechos se comprobase que se trataba de un símil de un arma letal.
  • Cuando se presuma verosímilmente que el sospechoso pueda poseer un arma letal, por ejemplo, en las siguientes situaciones: Cuando integrase un grupo de dos o más personas y otro miembro del grupo posea un arma o haya efectuado disparos, o haya lesionado a terceras personas. Cuando trate de acceder a un arma en circunstancias que indiquen la intención de utilizarla contra el agente o contra terceros. Cuando efectuase movimientos que indiquen la inminente utilización de un arma.
  • Cuando estando armado, busque ventaja parapetándose,ocultándose, o mejorando su posición de ataque.
  •  Cuando tenga la capacidad cierta o altamente probable de producir, aún sin el uso de armas, la muerte o lesiones graves a cualquier persona.
  • Cuando se fugue luego de haber causado, o de haber intentado causar, muertes o lesiones graves.
  •  Cuando la imprevisibilidad del ataque esgrimido, o el número de los agresores, o las armas que éstos utilizaren, impidan materialmente el debido cumplimiento del deber, o la capacidad para ejercer la defensa propia o de terceras personas.
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