Julio César Grassi, el cura condenado a 15 años de prisión acusado de corrupción de menores y abuso sexual, va a tener que someterse a una extracción de sangre para ingresar sus datos de ADN al Registro Nacional de Datos Genéticos que está vinculados a los delitos de índole sexual.

Con esta medida dictada por el Tribunal Oral Criminal Nº1, el próximo miércoles se va a concretar el pedido en la cárcel de Campana, donde le religioso se encuentra cumpliendo su condena que rige desde 2009 por los delitos cometidos cuando estaba a cargo de la Fundación Felices los Niños.

El Registro es manejado por el Ministerio de Justicia de la Nación, fue creado en julio de 2013 por la ley 26.879 con el “fin exclusivo facilitar el esclarecimiento de los hechos que sean objeto de una investigación judicial en materia penal vinculada a delitos contra la integridad sexual”. En este caso, Jorge Dotto, titular del mismo, envió un oficio a la Justicia para sumar a Grassi algo que fue concedido.

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