El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desmintió anoche ante periodistas que lo abordaron cuando llegaba a cenar a uno de sus clubes de golf ubicado en La Florida haber afirmado que Haití y África eran “países de mierda” en una reunión sobre la inmigración. “Yo no soy un racista. Soy la persona menos racista que has entrevistado. Qué te puedo decir”, respondió brevemente ante una consulta que le hicieron sobre esa versión que hizo circular la semana pasada el diario The Washington Post. 

“El lenguaje que usé en la reunión de DACA fue áspero, pero éstas no fueron las palabras usadas. Lo que fue realmente áspero fue la extravagante propuesta hecha ¡Un gran revés para el DACA!”, escribió el viernes en su cuenta de Twitter tratando de desactivar una bomba que aún tiene dimensiones impensadas. Las críticas llegaron desde amplios sectores, ya que tres fuentes afirmaron que en esa reunión la máxima autoridad de ese país cuestionó la idea de recibir a habitantes de esa nación y del continente africano porque prefería que llegue gente de Noruega.

Según la agencia AP, los que revelaron estas polémicas declaraciones pidieron que no se revelara su identidad. En ese encuentro, Trump rechazó determinantemente un acuerdo bipartidista sobre el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia que había aprobado Barack Obama y decidió suspender la deportación de unos 800 mil inmigrantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños y ahora ya son jóvenes viviendo sin una autorización legal.

Desde la Unión Africana (UA), que reúne a unois 55 Estados, y varios gobiernos de ese continente, tildaron de “racistas” los comentarios de Trump y aclararon que por más que él haya desmentido haberse referido de esa forma, ven que la situación es preocupante porque “hay un patrón de declaraciones y actos previos”.

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