Marta Soler, pionera del fútbol argentino: «No sé si Armani pueda trabajar 12 horas por día como Vanina Correa»

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Después del histórico empate de la Selección en el Mundial Femenino de Fútbol ante Escocia, en una épica remontada tras ir perdiendo 3-0, Argentina terminó de descubrir y admirar a las jugadoras que se pusieron la albiceleste para representar al país no sólo en un deporte, sino también en un modelo de lucha, esfuerzo y superación.

En tiempos de cambio, los albores de la profesionalización del fútbol de mujeres parecieron dar el puntapié inicial en esta gran participación de las chicas en el evento más importante de la categoría. Sin embargo, hay un antecedente de otra destacada actuación argentina, de la que poco se ha hablado, y que fue un 4-1 a Inglaterra en la Copa del Mundo de México en 1971.

Marta Soler fue la arquera y una de las pilares fundamentales de la primera selección de mujeres argentinas que jugó un mundial, ese mundial de hace 48 años. Además de golear a las británicas, aquellas chicas se dieron el gusto de enfrentar a las dueñas de casa ante 120 mil espectadores. Marta también es cantante de tangos y boleros y recordó, en diálogo con AM 1300 Radio La Salada, que en aquella oportunidad «el dueño de un restaurante que estaba cerca del hotel donde nos quedamos en México me escuchó cantar y me contrató para que cantara todas las noches«.

«Fue difícil, jugábamos contra selecciones que estaban mucho más organizadas, pero no nos importaba nada, nunca sentimos ese rechazo del hombre. El consejo es hacer lo que uno siente, seguir hasta un objetivo y no parar porque los hombres siempre van a poner piedras. Nuestra arquera (Vanina Correa) trabaja 12 horas en un supermercado para vivir, y además entrena; no creo que Armani pueda trabajar 12 horas seguidas«, valoró.

«Acá hay que poner dinero porque las chicas tienen capacidad, juegan muy bien al fútbol, pero los hombres no nos dejan. Ni hablar cuando jugaba yo, pero éramos rebeldes. La AFA no nos reconocía, fue muy duro, fuimos sin técnico, sin preparador físico, sin botines, sin nada. No nos pagaron ni un peso en el Mundial, y la cancha estaba a full. El Estadio Azteca era nuevo, con capacidad para 110 mil personas, y después no lo pudieron llenar nunca más, al punto que lo tuvieron que achicar«, recordó.

«No teníamos nada y así y todo teníamos un equipazo, que realmente se ponga las pilas la AFA y hagan el fútbol profesional. Me genera impotencia porque es prejuicio, que lo tienen mayormente los hombres pero también algunas mujeres. Veo que en Europa hay canchas llenas con el fútbol femenino, de cara al próximo Mundial creo que va a cambiar un montón, la AFA se tiene que ocupar. En cambio los muchachos son todos ricos, juegan displicentemente y encima nos dejan cada vez más desilusiones«, completó.

 

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